…y tras más de once buceos (entre los preparatorios y los de competición) la mejor forma de pasar el día de descanso era buceando. Esta vez habíamos hablado con el amigo Lorimer quien nos llevaría a un sitio muy especial repleto, y digo bien al decir “repleto” de vida y de luz. Gracias Lorimer por un buceo tan especial!!!

 

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