Mañananita del sábado y habíamos quedado Juan, Moisés y un servidor para hacer una inmersión dentro del muellito viejo de Garachico. Quería probar un anillo que me fabriqué para un  zoom Tamron 11-18mm que tengo así qué monté la cúpula y rumbo a la Isla Baja. Al llegar me dijeron que “había barquero” así que podía elegir, o de infantería o de barco así que sin pensarlo lo vi claro: “pa las anclas”.

Siempre había oído decir que la mejor forma de hacer las anclas de Garachico era de barco, pero hasta ese día no lo había probado. Lo corroboro, nada que ver, aunque quizá nos faltó el detalle del Nitrox pues la hora completa a 15-20m me castigó severamente con una deco de larga duración.

El brico-anillo del zoom funcionó a la perfección aunque el objetivo no sirve para hacer ambientes de este tipo. Es un angular “rectilíneo” que en las esquinas produce muchísima aberración sobretodo cuando hay objetos cercanos. Tener los sujetos lo más cerca posible es una de las premisas de la buena iluminación en fotografía submarina así que lo dicho: el objetivo no es para meter debajo del agua. Nota: algunos fotógrafos recomiendan este tipo de lentes para fotografiar escualos; cuando los tenga a tiro, lo volveré a probar.

En cuanto a las anclas, auténticas protagonistas de la inmersión; pudimos avanzar hasta donde ni los más viejitos de lugar habían llegado jamás. Nos encontramos una pareja de anclas completamente desconocidas. Estoy documentando toda esta chatarrería y quizá dentro de poco podamos plantear un censo de las anclas: a ver si la cosa prospera.

Por cierto, estoy buscando a algún historiador (aficionado) que quiera compartir información sobre las anclas de Garachico, si alguien sabe de alguno, por favor contactar conmigo.

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