Este año no estábamos mu carnavaleros, pero Dácil nos trajo a la inmersión unos gorritos del Chino Culeiro y la tentación de probar una estampa de los Village People fue irresistible.

El mar en toda la isla como un diablo, pero como pegaba de norte, parte de la ensenada del Porís quedaba a salva. Poca visibilidad, pero un bonito gallo azul azul nos recibió nada más empezar la inmersión. Luego, varios chupasangres, para practicar para la próxima prueba del insular que ya se acera. La sorpresa fue una tembladera que no se estaba quieta dando vueltas sin parar.

Lo mejor, las garimbas al solito!!!!

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